Un café que no te da pistas
Una pared de hormigón visto, un banco bajo y macizo y dos pequeños discos de acero que sobresalen de su cara frontal: nada parece el conjunto habitual de mesa y sillas. El primer cliente se sienta sobre un disco de espaldas a la cámara, sostiene el café con una mano y apoya los pies escalonados en el borde de hormigón inferior, con las rodillas elevadas. Ese uso casi plausible del mueble hace funcionar el error. El plano fijo y abierto nos permite descubrirlo antes que el personaje, sin explicación hablada.

