La puerta se mueve en el peor momento
El pasillo largo permite que la persona tome impulso. Desde dentro de la habitación se ven a la vez la carrera y el hueco que se estrecha. Así se entienden la duda, el brazo que se levanta y el cambio repentino de postura. Conservamos ese planteamiento en lugar de empezar con alguien junto a una puerta ya cerrada.

