Un corazón que necesita el brazo
El detalle que lo distingue es el espacio dentro de la figura. El brazo, la muñeca doblada y la mano contraria deben leerse juntos; un corazón normal con las dos manos frente al pecho pierde la gracia. El encuadre cercano deja sitio para el codo levantado y mantiene la forma final el tiempo suficiente para reconocerla.

